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Germán
Arciniegas ha defendido a lo largo de su profusa obra la
idea de que América es el origen del pensamiento moderno,
mientras visiones eurocentristas como las de Papini y Hegel
le niega a nuestro continente cualquier lugar en el pensamiento
y la historia. Otro tema polémico del maestro, el ensayo
-ese género literario caracterizado por el análisis psicológico
introspectivo y asaltado por la imprevista anarquía de la
creación que despierta la capacidad crítica del sujeto y
el ejercicio de la libertad del pensamiento -no nace en
suelo francés con Montaigne sino en hispanoamérica con Vespucci
y Colón, quienes ya entonces discernían sobre los seres
humanos y su relación con el medio geográfico en que se
desarrollaban. Respecto a sus recursos históricos, impugnados
por algunos por sus recursos de fábula, la presentadora
del libro, Consuelo Triviño Anzola, profesora visitante
de literatura hispanoamericana de la Universidad de Cáliz,
sostiene que "Arciniegas es conciente de la necesidad de
matizar los datos cuando las crónicas se utilizan como fuentes
históricas... el afán de exactitud de los historiadores
le parece ingenuo, sobre todo su obsesión por fijar en nítidos
perfiles lo que fue borroso y confuso... lo notoriamente
inexacto del siglo XVI le parece posible y necesario, lo
mágico, el demonio son para él, la más auténtica verdad
de aquella época. A comprobar estos y otros muchos de sus
asertos ha dedicado el autor su pluma, de la cual se recogen
aquí múltiples manifestaciones para que sea el lector quien
finalmente las juzgue.
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